viernes, 26 de marzo de 2010

Primeras comuniones



Misas de primera comunión


08-05-2010 --- sábado ----- 13:00 horas (bilingue)

09-05-2010 --- domingo --- 13:00 horas (bilingue)

15-05-2010 --- sábado ----- 13:00 horas (bilingue)

16-05-2010 --- domingo --- 13:00 horas (bilingue)

jueves, 25 de marzo de 2010

Bienvenida

24/03/2010
Monseñor Romero - El Santo de América

Hoy se cumplen 30 años del asesinato del monseñor Oscar Arnulfo Romero y Galdamez, arzobisto de San Salvador (El Salvador).

Nació el 15/08/1917 en Ciudad Barrios (El Salvador).El día lunes 24 de marzo de 1980 fue asesinado cuando oficiaba una misa en la capilla del hospital de La Divina Providencia en la colonia Miramonte de San Salvador. Un disparo hecho por un francotirador impactó en su corazón, momentos antes de la Sagrada Consagración. Al ser asesinado, tenía 62 años de edad.
Fue nombrado arzobispo con el apoyo del Gobierno Militar de El Salvador, apenas estuvo tres años al frente de la archidiócesis salvadoreña, pero fueron suficientes para convertirse en el profeta de la liberación de un pequeño pais centroamericano sumido en una imparable espiral de violencia y agredido por el ejército al servicio de los intereses de la oligarquía local y del imperio norteamericano.

Un día antes de su muerte, hizo un enérgico llamamiento al ejército salvadoreño, que trasgredió la linea roja y puso en marcha el reloj que media sus últimas horas:

Yo quisiera hacer un llamamiento, de manera especial, a los hombres del ejército. Y en concreto, a las bases de la Guardia Nacional, de la policía, de los cuarteles... Hermanos, son de nuestro mismo pueblo. Matan a sus mismos hermanos campesinos. Y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice: "No matar". Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la Ley de Dios. Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla. Ya es tiempo de que recuperen su conciencia, y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del pecado. La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la Ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión.
-Oscar Romero