domingo, 14 de febrero de 2016

14/02/2016 - Tiempo de Cuaresma - La Palabra de Dios en el Cine.

En un mundo pragmático como el nuestro, la eficacia, lo que sirve, lo productivo, son los valores que cuentan.

Por eso nos preguntamos: ¿Sirve para algo la fe? ¿La fe en el Dios de Jesús nos aporta algo? ¿El humanismo cristiano es eficaz para vivir en éste mundo?

Esta es la cuestión que ponemos a debate entre nosotros.

Algunos creemos estar convencidos de nuestra fe, de la eficacia humana del seguimiento a Jesús, al Reino que Él ha establecido en este mundo. Por ello queremos aprovechar esta Cuaresma para replantearnos este tema.

Lo vamos a hacer de una manera seguramente "extraña".

Os invitamos a ver tres películas relacionadas con este tema.

Los días escogidos son tres martes y el horario de 19:00 a 21:00 horas.

En esos días adelantamos el horario de la misa a las 18:30 horas y si hubiese funeral entonces sería a las 18:00 horas.

Recordaros que no pretendemos entretener, o pasar el rato, sino que queremos ayudar a reflexionar sobre algo fundamental en nuestras vidas.

Estamos todos invitados.

Las películas son:

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23 de febrero de 2016 - 19:00 horas.
"De dioses y hombres"



Drama | Basado en hechos reales.  120 min. 

A finales del siglo pasado, en un monasterio situado en las montañas del Magreb, ocho monjes cistercienses viven en perfecta armonía con sus hermanos musulmanes. Pero una ola de violencia y terror se apodera lentamente de la región. A pesar del creciente peligro que los rodea y de las amenazas de los terroristas, los monjes deciden quedarse y resistir.

Enlace para ver la película:


https://serapion-media.gloria.tv/jy/mediafile-138382-1-sd.mp4?upstream=monika-media.gloria.tv%2fb&sum=jxe4e91Ze1R_P0bv-tDC8Q&due=1457611200

Conferencia impartida por Javier Avilés sobre la película "De Dioses y Hombres" dentro del ciclo "Fe en el cine".


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1 de marzo de 2016 - 19:00 horas.
"Pena de muerte"




Drama | Basado en hechos reales. 120 min.

Matthew Poncelet (Sean Penn), un hombre condenado a la pena capital por el asesinato de dos adolescentes, reclama desde la prisión la ayuda de la hermana Helen Prejean (Susan Sarandon). Durante la semana anterior a la ejecución, Helen intentará que Matthew consiga la absolución y la paz espiritual. Sin embargo, a la hermana Helen no sólo le angustia la espantosa agonía del condenado, sino también el dolor de las familias de las víctimas. "Pena de muerte" es un alegato contra la pena de muerte, que se basa en una historia real.

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8 de marzo de 2016 - 19:00 horas.
"Ordet"



Drama | Religión. Familia. 125 min.

Hacia 1930, en un pequeño pueblo de Jutlandia occidental, vive el viejo granjero Morten Borgen. Tiene tres hijos: Mikkel, Johannes y Anders. El primero está casado con Inger, tiene dos hijas pequeñas y espera el nacimiento de su tercer hijo. Johannnes es un antiguo estudiante de Teología que, por haberse imbuido de las ideas de Kierkegaard e identificarse con la figura de Jesucristo, es considerado por todos como un loco. El tercero, Anders, está enamorado de la hija del sastre, líder intransigente de un sector religioso rival. Tal circunstancia revitaliza la discordia que siempre ha existido entre las dos familias, ya que ninguna ve con muy buenos ojos que sus hijos contraigan matrimonio.



Ordet, Qué grande es el cine

miércoles, 27 de junio de 2012

2012/02/19 - Preguntas sobre nuevas apuestas

2012/02/19

Apuestas.
Siguiendo con nuestras reflexiones sobre nuestras tareas como parroquia en nuestro entorno, hoy queremos hablar de nuestras apuestas, no ya para el futuro sino para ahora, para hoy, inmediatas.

Nos encontramos ya con una parroquia desclericalizada, sin curas. Ya no podemos pensar como hasta ahora. Tenemos un cura, compartido con otra parroquia, que ya no es un chaval, con alguna ayuda puntual de otro cura mayor.

¿Podremos mantener el nivel de celebraciones actual? ¿Hasta cuándo?
¿No tendremos que pensar ya en celebraciones dominicales sin presbítero?
¿Tenemos gente preparada para ello?

¿Cómo atender adecuadamente a los padres que nos piden el bautizo de sus hijos? 

Un fenómeno pequeño, pero cada vez más frecuente. Personas adultas que nos piden ser bautizadas. Su acogida, su preparación, su seguimiento. ¿Quién lo puede realizar?

Algo parecido ocurre respecto a las parejas que nos piden celebrar el matrimonio cristiano.

¿No tendremos que aglutinar los funerales en algún día de la semana?

¿La secretaría permanente de la parroquia, quién la va a llevar?

Otro aspecto importante. ¿Os habéis fijado que casi no hay jóvenes en nuestra parroquia? ¿Qué podemos hacer? ¿Quiénes estarían dispuestos a echar una mano en este terreno?

Las nuevas tecnologías también son una apuesta, un reto. Algunos ya conocéis, pero otros no, la presencia de un blog de nuestra parroquia, que está teniendo una acogida sorprendente en el mundo entero, digo bien en el mundo entero, pero que aquí casi se desconoce. Desde Australia hasta las Américas pasando por África, Asia y Europa. Mil personas de todo el mundo conectan semanalmente con nuestro blog. ¿No es este también un campo adecuado para la Evangelización?

No os cansamos más. Evangelizar nos toca a todos.

¡Hay de nosotros sino Evangelizamos!

¿Asustarnos porque somos mayores, porque no sabemos? 

domingo, 12 de febrero de 2012

2012/02/12 - Preguntas sobre Cáritas



2012/02/12

Cáritas.
Siguiendo con las reflexiones sobre nuestras tareas como cristianos, como parroquia, hoy queremos poner delante de todos una tarea inexcusable
Caritas.

El otro día decíamos que el centro, la cumbre, la fuente de nuestra vida cristiana, en palabras del Concilio Vaticano II, es sobre todo la Misa, la Eucaristía.

¿Por qué? Porque es el momento de comunión entre nosotros y donde Jesucristo se hace presente y se nos da como fuerza para vivir presentes en el mundo viviendo su amor.

¿Predicar y no dar trigo? Los cristianos estamos llamados a ser sal y luz en nuestro mundo y para nuestro mundo. Llenos de la fuerza de Cristo, sabemos que nuestra tarea es colaborar en su plan, la implantación de su Reino, viviendo el amor, la paz, la justicia, la compasión, mirando de manera particular a los más pequeños, a los más desfavorecidos, a los últimos.

Esto nos corresponde a todos. Estar atentos a los problemas de los demás sin pasar de largo. Unas veces escuchando el desahogo de una persona que necesita hablar, visitando a un enfermo, ayudando a resolver problemas de alguien, colaborando económicamente con los que no tienen lo necesario para vivir u otras situaciones que se dan junto a nosotros.
Socorrer, compadecer, colaborar, son verbos que nos deben tocar de cerca.

Cuando nuestras parroquias se organizan para estas tareas es cuando surge Caritas.

Las Caritas de nuestra parroquia fundamentalmente atienden, en colaboración con los asistentes sociales del municipio, a toda una serie de personas que se acercan solicitando distintas ayudas. Distribuyendo los excedentes de alimentos de la Comunidad Europea y Banco de Alimentos.
Acogiendo a personas desubicadas o despistadas. Tramitando papeles a mucha gente desprotegida.
Ayudando con ayudas económicas puntuales, etc.

Un pequeño grupo de mujeres y hombres llevan esta labor adelante con la mejor Buena Voluntad. Muchas veces sintiéndose impotentes, pero siguiendo adelante.

Cáritas es una forma concreta, hoy ,con vigencia en toda la Iglesia, pero necesariamente no es la única forma de estar presente en el mundo de los pequeños y desprotegidos. Multitud de ONGs están ahí. Están a nuestro tiro.
En cualquier caso, lo importante es nuestro compromiso cristiano. Lo que vivimos en la Misa lo llevamos a la calle, al mundo.

“Mirad como se aman y mirad como nos aman.” 

domingo, 5 de febrero de 2012

2012/02/05 - Preguntas sobre la Catequesis




2012/02/05


Catequesis.

Siguiendo adelante en la presentación de situaciones y tareas que se dan en toda la Iglesia y en particular en nuestra parroquia, hoy queremos deciros algo sobre la Catequesis.


Cuando empleamos la palabra Catequesis, inmediatamente la asociamos con nuestra época de niños cuando nos prepararon para hacer la Primera Comunión y que algunos, no todos, proseguimos actualmente con nuestros hijos.

Mandamos nuestros niños a la parroquia y unos catequistas se encargan de darles la Catequesis. Lejos en verdad de lo que debiera ser la Catequesis.

Un cristiano es un hombre o una mujer que en nuestro mundo tiene que dar razón de su fe.

¿Por qué creo yo? ¿Qué le contestaríamos a alguien que nos hiciera la pregunta “¿y tú qué crees?”? ¿Cuál sería nuestra argumentación? ¿Nos hemos preguntado alguna vez el porqué somos cristianos? ¿Si hubiésemos nacido en otros lugares seríamos otra cosa? ¿El ser cristiano solo es una circunstancia de origen?

¿Nuestra fe es madura? ¿Nos hemos encontrado personalmente con Jesús? ¿Hemos racionalizado nuestra fe, o solo es un cúmulo de sentimientos, sensaciones y tradiciones?

Por otra parte nos engañaríamos si creyésemos que lo importante para ser cristianos es saber mucho sobre Jesús. Lo importante es seguirle a Jesús, buscarle a Él, buscar su Reino de amor, de paz y de justicia, encontrarse cara a cara con su Padre. Esto es verdad.

¿Pero cómo vamos a conocerlo si nadie nos habla de Él? Conocerle a Él, su doctrina, su libertad liberadora, conocer la moral, la ética que se desprende de su vida.

¿No nos hemos quedado con la carcasa infantil de fe que recibimos en nuestra infancia? En los distintos campos de la vida procuramos ir creciendo para no quedarnos atrás, ¿y por qué no en el terreno de la fe?

La catequesis debería ser permanente a lo largo de toda nuestra vida.
Los padres deberíamos ser los primeros educadores en la fe de nuestros niños, una de las tareas más hermosas que tenemos en nuestras manos.

En nuestra parroquia tenemos posibilidad de ser educados en la fe para dar razón de ella. ¿Queremos ser cristianos adultos?

“Ahora creemos en Jesús, no por lo que tú nos has dicho, sino porque nos hemos encontrado cara a cara con Jesús” Esto es lo que le dijeron a la mujer samaritana sus vecinos.

Tenemos que personalizar nuestra fe. 

domingo, 29 de enero de 2012

2012/01/29 - Preguntas sobre la Liturgia



2012/01/29


En este mundo nuestro en el que nos toca vivir, el mejor posible, nos planteamos las siguientes preguntas: 

¿Quiénes somos nosotros los cristianos? ¿Qué es una parroquia?
¿Cuál es la misión de nuestra parroquia en nuestro pueblo de Sopelana?

En pocos años, todos somos testigos, como nuestro gran mundo y también nuestro pequeño Sopelana han cambiado mucho en todos los aspectos, también en el que llamaríamos aspecto religioso.

¿Es creyente nuestro pueblo? ¿Creyente en Jesús, en su Reino? ¿No tenemos nada que decir a nuestro pueblo? ¿Nos vamos a guardar para nosotros la mejor noticia que se puede dar a cualquier persona?

A lo largo de estos domingos vamos a poner a vuestra consideración lo que más o menos hacemos y también de alguna manera lo que no hacemos, para intentar dar pasos adelante entre todos, para anunciar mejor a Jesucristo y su Reino en nuestro pueblo de Sopelana.
Liturgia.
Según el Concilio Vaticano II, la fuente, la cima, la cumbre, el centro de la vida cristiana es la liturgia, sobre todo la Eucaristía.

¿Vivimos nuestras misas, nuestras Eucaristías, como algo imprescindible para nuestras vidas? ¿Sacamos de ellas la fuerza para estar presentes en nuestro pequeño mundo como testigos de Jesús? ¿ Nos produce, nuestra misa del domingo, una gran alegría por el encuentro con Jesús y los hermanos en la fe? ¿Somos pusilánimes, nos da vergüenza confesar nuestra fe?

Pasando a otro orden de cosas.

¿Necesitamos que nuestra parroquia sea un supermercado religioso que nos facilite, cuanto más mejor, servicios religiosos de todo tipo?

La crisis de presbíteros, curas, nos lleva a la reducción de los servicios religiosos a los que estamos acostumbrados. ¿Hasta qué punto estaríamos dispuestos a asumir de manera activa que nuestras celebraciones sean de todos y no solo de los curas que nos sirven? ¿Menos misas y mejor participadas?

Los bautizos, matrimonios y funerales pueden ser un momento privilegiado para anunciar la Buena Noticia de Jesús a muchas personas de nuestro entorno, alejados pero hambrientos de una nueva esperanza.
¿Cómo hacerlos mejor?


En sucesivas semanas seguiremos haciéndonos otras preguntas respecto a nuestra parroquia y nuestro entorno.

lunes, 5 de julio de 2010

Parábola del buen samaritano: Aplicaciones



Parábola del buen samaritano: Aplicaciones

1ª.- Si se ve en este relato una enseñanza de Jesús a cerca de la primacía del amor sobre la liturgia, la parábola es una critica de la postura de los creyentes que viven preocupados por su relación cultual con Dios, por su oración y, al mismo tiempo, dan rodeos en las necesidades del hermano.

La parábola es una crítica tremenda contra la postura de aquellos creyentes que sirven litúrgicamente a su Dios y después pasan de largo junto a las necesidades concretas de la humanidad.

Desde esta parábola hay que criticar cualquier estructura, cualquier forma religiosa: Eucaristía, vivencia litúrgica...que se convierta en obstáculo o por lo menos no nos lleve a amar eficazmente a la persona necesitada. La renovación de la Iglesia no puede consistir en una renovación litúrgica, ni mucho menos, porque eso no es lo principal según el mensaje de Jesús.

2ª.- La parábola nos descubre también que las exigencias del amor cristiano son ilimitadas. El amor cristiano no excluye a nadie, nos debemos a toda persona que nos necesite. Por lo tanto, reducir el amor cristiano a los límites de mi pueblo, de mi raza, mi religión, mi ideología, mi familia, mi clase social...no es una actitud cristiana. La postura verdaderamente cristiana es la de un amor universal que no excluye a nadie.

Pero, ¡atención!, hablar de un amor universal, sin fronteras, no es quitar realismo, eficacia ni concreción al amor cristiano. Amar a todos los hombres se traduce, en la vida limitada de una persona, en amar totalmente a quienes están junto a mí. Puedo decir que amo a todos los hombres en la medida que amo totalmente a los que puedo amar prácticamente porque están junto a mí. Entonces puedo decir que mi amor es universal.

3ª.- El amor cristiano, según Jesús, no es un precepto, ni siquiera el primero. San Juan dirá: “Este es el mandato”. Jesús no habla de su mandato. Por lo tanto no se pueden fijar ni definir de antemano las obligaciones ni los límites del amor. Por eso, concretamos: El amor cristiano no puede quedar reducido a una serie de obligaciones hacia unas determinadas personas con quienes nos creemos obligadas.

El amor cristiano tampoco puede quedar reducido a una serie de prácticas, de caridades hechas a unas personas con las que nos sentimos más obligados.

Por otra parte, el amor cristiano no puede estar limitado a una serie de prácticas o costumbres tranquilizadores: limosnas, ayudas... En esta actitud todavía no se ha salido del judaísmo. Ser cristiano no es cumplir obligaciones de amor, de caridad; ser cristiano, según Jesús, es: "Estar atento, estar cercano a todas las necesidades de las personas; vivir siempre alerta para ver quién nos puede necesitar sin dar rodeos; acercarnos a las personas, al pueblo, a los grupos, a la Iglesia que me puede necesitar”. Una vez más, ser cristiano es no dar rodeos ante una necesidad.

Por eso digo, que el amor cristiano no es un mandamiento, ni siquiera el primero; es TODO UN ESTILO DE VIVIR, TODO UN CAMINAR EN LA VIDA: "Haz eso y vivirás", dice Jesús. Ser cristiano es ser como el samaritano, caminar por la vida acercándonos al que nos necesita cerca de él.

4ª.- Hemos dicho que el amor cristiano no es un precepto, ni siquiera el principal; por consiguiente, hay que concluir esto: "no se puede amar fundamentando este amor simplemente en una obligación". No hacemos nada con decir que el amor es nuestro primer mandamiento; con eso no se fuerza a nadie a amar. No se puede amar a nadie sólo por un precepto: "Un gobernador que dijera: Hay que amar a los de tal provincia"; "tú, chica, tienes que amar a este chico, por obligación" etc.; todo eso no tiene sentido; el amor sale o no sale. La capacidad de amar nace cuando uno se siente amado. El que no se cree amado, no ama, o pocas fuerzas tendrá para amar. Se esforzará, pero volverá a no amar.

Por eso, Jesús, lo primero que nos dice es "que Dios nos ama, que está cerca de nosotros, que se ha hecho prójimo nuestro", y sólo el que haya descubierto esto, podrá mar. Tenemos que creer en el amor con que Dios nos ama, si queremos tener fuerzas para amar. Si uno no se siente profundamente y totalmente amado por alguien, amado por Dios, muy pocas fuerzas tendrá para amar. Entonces, lo primero que tengo que descubrir es que Dios es mi prójimo, si quiero tener fuerzas para amar, ser prójimo de los demás. Necesito sentir a Dios como mi amigo, si quiero tener fuerzas para amar a mis enemigos. Sería muy triste para nosotros, si habiendo renunciado a un amor humano, no nos sintiéramos amados por Dios; de ello se deduce que podemos caer en el riesgo real de vivir en la vida como personas que se sienten muy poco amadas, y por lo tanto amargadas y con muy poca capacidad de amar; ni siquiera con la capacidad que pueda dar el amor humano. Esto es muy serio.

5ª. - La parábola en Lucas. Aunque no nos hemos detenido en él, es una exhortación a la acción. La escena que ha provocado la parábola es la siguiente: "¿Qué he de hacer para entrar en la vida eterna?". El camino no es saber doctrina, sino que lo principal es el amor a Dios y al prójimo. El único camino, en último término es, el amor práctico al necesitado.

Y volvemos a la enseñanza fundamental de Jesús, que vimos también en las últimas parábolas. Jesús ha hecho una crítica de todo cristianismo que quede solamente en pura teoría impracticable, un cristianismo que no lleve a la práctica.

Terminamos recordando la parábola con la que el Hijo del Hombre describe el Juicio final, en la que hace la división de los hombres según hayan amado a sus hermanos.

Hay dos posturas:

-Unos hombres han amado al necesitado; le han dado un vaso de agua, le han vestido, le han dado de comer, etc...; han amado a quien tenían junto a sí necesitado, incluso como si fuera Dios. Ha habido unos hombres que han amado a los necesitados, y que lo hubieran hecho aunque no hubiera existido Dios.

-Otros hombres, no han amado prácticamente al necesitado; quizá lo hubieran hecho si se hubiesen encontrado allí con Dios: "No sabíamos que era así".

Independientemente de las motivaciones, sólo entrará en la vida eterna el que haya amado prácticamente al necesitado. Pues el que ama está lleno de Dios; y en la medida en que ame de verdad, es Hijo de Dios, y le corresponde entrar en la vida de los hijos de Dios. Cerrarse al amor, según Jesús, es encerrarse en sí mismo y cerrarse al hermano. El que no ama, dará la justificación que quiera, pero no entrará en la vida de los hijos de Dios.

domingo, 20 de junio de 2010

¿quién decís que soy yo?



Visita el artículo: Vicente Ferrer, un heroe desconocido. en Noticias.

El pasado domingo día 20 de junio vimos como Jesús nos preguntaba "¿quién decís que soy yo?"
Vamos a transcribir un trozo del libro de José Antonio Pagola "Jesús, aproximación histórica" que viene a colación del Evangelio del domingo.

¿QUIEN SOY YO PARA TI?

Según un relato evangélico, estando Jesús de camino por la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos qué se decía de él. Cuando ellos le informaron de los rumores y expectativas que comenzaban a suscitarse entre la gente, Jesús les preguntó directamente: "Y voso-tros, ¿quién decís que soy yo?"

Transcurridos veinte siglos, cualquier persona que se acerca con interés y honestidad a la figura de Jesús, se encuentra enfrentado a esta pregunta: "¿Quien es Jesús?". La respuesta solo puede ser personal. Soy yo quien tengo que responder. Se me pregunta qué digo yo, no qué dicen los concilios que han formulado los grandes dogmas cristo-lógicos, no qué explican los teólogos ni a qué conclusiones llegan hoy los exegetas e investigadores de Jesús.

Volver a Jesús. Esto es lo primero y más decisivo: poner a Jesús en el centro del cristianismo. Todo lo demás viene después. ¿Qué puede haber más urgente y necesario para los cristianos que despertar entre nosotros la pasión por la fidelidad a Jesús? Es lo mejor que tenemos en la Iglesia. Lo mejor que podemos ofrecer y comunicar al mundo de hoy.

No quiero creer en un Cristo sin carne. Se me hace difícil alimentar mi fe solo de doctrina. No creo que los cristianos podamos vivir hoy motivados solo por un conjunto de verdades acerca de Cristo. Necesitamos el contacto vivo con su persona: conocer mejor a Jesús y sintonizar vitalmente con él.

Todos tenemos un cierto riesgo de convertir a Cristo en "objeto de culto" exclusivamente: una especie de icono venerable, con rostro sin duda atractivo y majestuoso, pero del que han quedado borrados, en un grado u otro, los trazos de aquel profeta de fuego que recorrió Galilea por los años treinta. ¿No necesitamos hoy los cristianos conocerlo de manera más viva y concreta, comprender mejor su proyecto, captar bien su intuición de fondo y contagiarnos de su pasión por Dios y por el ser humano?

Creer en el Dios de la vida. En estos tiempos de profunda crisis religiosa no basta creer en cualquier Dios; necesitamos discernir cuál es el verdadero. No es suficiente afirmar que Jesús es Dios; es decisivo saber qué Dios se encarna y se revela en Jesús. Me parece muy importante reivindicar hoy, dentro de la Iglesia y de la sociedad contemporánea, el auténtico Dios de Jesús, sin confundirlo con cualquier "dios" elaborado por nosotros desde miedos, ambiciones y fantasmas que tienen poco que ver con la experiencia de Dios que vivió y comunicó Jesús. ¿No ha llegado la hora de promover esta tarea apasionante de "aprender", a partir de Jesús, quién es Dios, cómo es, cómo nos siente, cómo nos busca, qué quiere para los humanos?

Qué alegría se despertaría en muchos si pudieran intuir en Jesús los rasgos del verdadero Dios. Cómo se encendería su fe si captaran con ojos nuevos el rostro de Dios encarnado en Jesús. Si Dios existe, se parece a Jesús. Su manera de ser, sus palabras, sus gestos y reacciones son detalles de la revelación de Dios. Se ve enseguida que, para él, Dios no es un concepto, sino una presencia amistosa y cercana que hace vivir y amar la vida de manera diferente. No es alguien extraño que, desde lejos, controla el mundo y presiona nuestras pobres vidas; es el Amigo que, desde dentro, comparte nuestra existencia y se convierte en la luz más clara y la fuerza más segura para enfrentarnos a la dureza de la vida y al misterio de la muerte.

Vivir para el reino de Dios. Una pregunta brota en quien busca sintonizar con Jesús: ¿qué es para él lo más importante, el centro de su vida, la causa a la que se dedicó por entero, su preferencia absoluta? La respuesta no ofrece duda alguna: Jesús vive para el reino de Dios. No habla de Dios sin más, sino de Dios y su reino de paz, compasión y justicia. No llama a la gente a hacer penitencia ante Dios, sino a "entrar" en su reino. No invita, sin más, a buscar a Dios, sino a "buscar el reino de Dios y su justicia". Cuando pone en marcha un movimiento de seguidores que prolonguen su misión no los envía a realizar una nueva religión, sino a anunciar y promover el reino de Dios.

¿Cómo sería la vida si todos nos pareciéramos un poco más a Dios? Este es el gran anhelo de Jesús: construir la vida tal como la quiere Dios. Habrá que hacer muchas cosas, pero hay tareas que Jesús subraya de manera preferente: introducir en el mundo la compasión de Dios; poner a la humanidad mirando hacia los últimos; construir un mundo más justo, empezando por los más olvidados; sembrar gestos de bondad para aliviar el sufrimiento; enseñar a vivir confiando en Dios Padre, que quiere una vida feliz para sus hijos e hijas. Desgraciadamente, el reino de Dios es a veces una realidad olvidada por no pocos cristianos.

Seguir a Jesús. Jesús puso en marcha un movimiento de "seguidores" que se encargara de anunciar y promover su proyecto del "reino de Dios". De ahí proviene la iglesia de Jesús. Por eso, nada hay más decisivo para nosotros que reactivar una y otra vez dentro de la Iglesia el seguimiento fiel a su persona. El seguimiento a Jesús es lo único que nos hace cristianos. Es como empezar a vivir de manera diferente la fe, la vida y realidad de cada día. Creer en lo que él creyó; vivir lo que él vivió; dar importancia a lo que él se la daba; interesarse por lo que él se interesó; tratar a las personas como él las trató; mirar la vida como la miraba él; orar como él oró; contagiar esperanza como la contagiaba él.

Construir la Iglesia de Jesús. No todos los cristianos tenemos la misma visión de la realidad eclesial; nuestra perspectiva y talante, nuestro modo de percibir y vivir su misterio es, con frecuencia, no solo diferente sino contrapuesto. Jesús no separa a ningún creyente de su Iglesia, no le enfrenta a ella.

Quiero vivir en la Iglesia convirtiéndome a Jesús. Esa ha de ser mi primera contribución. Quiero trabajar por una Iglesia a la que la gente sienta como "amiga de pecadores". Una Iglesia que busca a los "perdidos", descuidando tal vez otros aspectos que pueden parecer más importantes. Una Iglesia donde la mujer ocupe el lugar querido realmente por Jesús. Una Iglesia preocupada por la felicidad de las personas, que acoge, escucha y acompaña a cuantos sufren. Quiero una Iglesia de corazón grande en la que cada mañana nos pongamos a trabajar por el reino, sabiendo que Dios ha hecho salir el sol sobre buenos y malos.

Vivir y morir con la esperanza de Jesús. Según los evangelios, al morir, Jesús "dio un fuerte grito". No era solo el grito final de un moribundo. En aquel grito estaban gritando todos los crucificados de la historia. En el mundo hay un "exceso" de sufrimiento inocente e irracional. Quienes vivimos satisfechos en la sociedad de la a abundancia podemos alimentar algunas ilusiones efímeras, pero ¿hay algo que pueda ofrecer al ser humano un fundamento definitivo para la esperanza? Si todo acaba con la muerte ¿quién nos puede consolar? La resurrección de Jesús es para nosotros la razón última y la fuerza de nuestra esperanza: lo que nos alienta para trabajar por un mundo más humano, según el corazón de Dios, y lo que nos hace esperar confiados su salvación.

José Antonio PAGOLA. JESUS. PPC. 463-469 (Resumen)


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